Una recolección defectuosa puede acabar con nuestra plantación

Nos encontramos a punto de comenzar a recoger (algunos ya han empezado) los frutos de nuestro trabajo, esfuerzo y capital invertido en nuestra parcela de almendros y nos encontramos con esto:

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Tal vez el descuido o las prisas nos pueden llevar a esto, dando por entendido como es lógico  que el dueño de una parcela de estas características haría todo lo posible para que jamás sucediera.

Pues bien, si nos fijamos en la foto, nos damos cuenta de que el daño producido en el tronco del árbol y, como consecuencia su muerte, no ha sido producida de forma fortuita, casual o descuidada. Se ha producido por mala praxis en la recolección durante varios años.

Seguramente hubo un primer año donde se intervino con un vibrador de abanico, reventando por fricción la madera del árbol joven y mal lignificada sin el posterior tratamiento fungicida, plaguicida o cicatrizante para intentar remediar el daño causado.

Después vendría un segundo año o intervención, cuando el árbol estaría intentando recuperarse de sus heridas y cicatrizando por si solo, se volvería a destrozar su corteza, quedando reducida prácticamente a un 30%.

Finalmente llegaría un tercer y último año, donde una nueva vibración terminó con la poca corteza o flujo de savia por dónde se alimentaba. Esto junto a causas meteorológicas adversas, ataques de varias plagas y alguna enfermedad derivó en la muerte del árbol.

Lamentablemente esta parcela tiene dañados en mayor o menor medida prácticamente en el 100% de sus árboles y sus perspectivas de futuro se ven muy escasas.

 

¿Qué hacemos para que no ocurra esto? Y cuando se produce el daño. ¿Cómo se puede reparar?

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Por suerte para la mayoría de las explotaciones, la recolección y su tecnificación está contribuyendo de una forma decisiva en la rentabilización de las mismas.

Hoy día contamos con los medios y la maquinaría adecuada para que no ocurra esto. Y donde deberíamos ver el beneficio del trabajo bien hecho, vemos la pérdida de todo nuestro esfuerzo y dinero por una mala práctica, en el momento justo y nunca mejor dicho que íbamos a recoger los frutos.

La máquina más utilizada hoy para la recolección de almendra es el vibrador con abanico y peladora incorporada. Las hay de diferentes tamaños, en cuanto potencia, diámetro de abanico, cogida de la pinza y accesorios para mitigar el posible daño que se le pueda producir al árbol. Sin embargo, ocurre muchas veces que: las prisas por terminar pronto, el querer rentabilizar la maquinaria en el menor tiempo posible, una goma de la pinza en mal estado, una máquina con excesiva potencia para el tamaño del árbol que vamos a coger, un operario con poca experiencia, etc… nos pueden llevar a causar un daño irreparable.

Cuando esto ocurre, lo mínimo que podemos hacer es intentar reparar el daño causado en el menor tiempo posible. Los daños producidos en la corteza son cebadero de numerosas plagas y enfermedades que debemos tratar adecuadamente. Existen diversos tratamientos pero lo más recomendado y fiable es consultar con el departamento técnico que Crisolar pone a su disposición.

 

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¿Realmente queremos acabar así?

 

 

Os dejamos otro artículo publicado: La recolección de almendra. Daños en el almendro.

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