Evolución de la cosecha ante los fuertes calores y falta de agua en el Altiplano Granadino

El agua es el primer factor limitante para el cultivo de cualquier especie vegetal. Las plantas están formadas en su mayor parte por agua y necesitan de este elemento esencial para su crecimiento y supervivencia. Principalmente las plantas utilizan el agua para refrigerarse; durante el proceso de fotosíntesis la planta genera calor y necesita transpirar para enfriar sus tejidos. Cuando las temperaturas aumentan y la planta tiene falta de agua, se interrumpe la transpiración y el intercambio gaseoso, la planta cierra sus estomas para evitar perder agua, se detiene el proceso de fotosíntesis y por tanto la creación de fotoasimilados, por lo que la producción del cultivo se ve mermada y en casos extremos de falta de agua pueden provocar la muerte de la planta. Un buen estado hídrico de los tejidos es esencial para las plantas, la falta de agua en un cultivo es fácilmente apreciable para un ojo experimentado, se observa a simple vista debido al cambio de turgencia de los tejidos, por ejemplo, las hojas pierden agua abarquillándose, se producen clorosis y se detiene el crecimiento entre otros síntomas.
Debido al cambio climático, la tendencia es que cada vez los cambios estacionales son más bruscos, prácticamente las estaciones intermedias han desaparecido, se pasa de un invierno severo con heladas a un verano con temperaturas extremas y ausencia de precipitaciones o en el caso de existir en forma de tormenta o incluso granizo. En cuanto a valores medios, las temperaturas siguen una tendencia al alza y los períodos de sequía cada vez son más acusados y largos. Según esto, el sureste peninsular está evolucionando a una zona desértica o semidesértica. Ejemplo de ello es la muerte de árboles forestales, como está ocurriendo en zonas de la Sierra de Baza. Estos árboles se plantaron hace 60-80 años desarrollándose con normalidad hasta formar un bosque adulto, sin embargo, ahora se están secando rápidamente ante la falta de agua de los últimos años. Esto demuestra que el clima está cambiando y estas zonas del sureste peninsular están acusando dichos cambios.

 

No obstante, la sensibilidad al estrés hídrico depende de la fase fenológica del cultivo. A continuación de adjunta una gráfica que describe el ciclo anual del almendro (Girona et al., 1992)

con sus distintas fases y la sensibilidad de cada una de ellas al estrés hídrico.

 

 

Si se observa la Ilustración 2, el desarrollo de la almendra se produce rápidamente en los meses de febrero a Junio (Fase inicial, Fase I y Fase II), en estas fases se produce la mayor parte del crecimiento del fruto y el árbol es muy sensible a estrés hídrico. Posteriormente desde junio hasta la recolección se produce el llenado del grano y la perdida de agua del mismo (Fase III) siendo esta la fase menos sensible al estrés hídrico. Por último se produce el crecimiento de las raíces y la acumulación de reservas, que es la última fase (PC= postcosecha) siendo también esta fase bastante sensible a la falta de agua porque influye en la cosecha del año siguiente.
En los cultivos de almendro de secano, mayoritario en la zona de Baza, se depende en exclusiva de las precipitaciones. Dicho esto, y sin tener las heladas en cuenta, la cosecha de almendras es siempre directamente proporcional a la cantidad de agua de la que disponen los árboles.
En la zona de Baza las precipitaciones registradas este año han sido normales lo que provocó una excelente floración y cuaje de la almendra, si bien la helada que se produjo el 24 de marzo acabó con gran parte de la cosecha. Este año los arboles ha presentado un buen estado hídrico hasta finales de mayo cuando las temperaturas han aumentado y los arboles han comenzado a presentar falta de agua. Actualmente la almendra se encuentra en el estadio fenológico 81-J Fruto alcanzando el tamaño definitivo (Ilustración 3).

 

 

A continuación se muestran varias fotografías de almendras tomadas de almendros de la zona de Baza de diferentes variedades durante el proceso de llenado del grano.

 

 

En la zona del altiplano granadino, como se puede comprobar en la Ilustración 4, actualmente la almendra se encuentra en Fase III o estadio fenológico 81-J. Este año el proceso de crecimiento de la almendra durante las fases iniciales no ha experimentado falta de agua y la escasez de agua se está acusando ahora cuando el árbol es menos sensible al estrés hídrico, por lo que el llenado del grano de la almendra no se está viendo afectado negativamente.
Conclusiones
Debido a que: en las fases iniciales no ha habido falta de agua, a que los árboles se encuentran prácticamente sin carga y a que en este momento es la fase menos sensible, el proceso de llenado del grano o acumulación de peso seco se está produciendo con normalidad y está siendo correcto.
Al disponer los arboles de poca carga de fruto, el tamaño de la almendra es mayor y el llenado de estos granos se está produciendo con normalidad, por lo que en la zona del Altiplano Granadino es de esperar una cosecha pobre en kilos pero con buen tamaño de grano.

 

Rafael Garrido
Técnico CRISOLAR