IRTA, píldoras de conocimiento. La importancia del riego en postcosecha, una mejora en el cultivo del almendro

La importancia del riego en postcosecha, una mejora en el cultivo del almendro

El riego es una de las prácticas culturales más importantes en el almendro, con la cual se pretende satisfacer las necesidades hídricas del cultivo. Este está relacionado directamente con la productividad. La producción media española en secano es de 150 kg grano/ha, mientras que en regadío puede ser superior a los 2.000 kg grano/ha.

De tal forma, la productividad del almendro responde directamente proporcional a la dotación de agua y nutrientes aplicados. A más dotación aplicada mayor producción se obtiene hasta alcanzar la dosis máxima, por encima de la cual el cultivo ya no presenta una mayor producción, pero si un mayor incremento de los costes.

El cultivo del almendro presenta una elevada sensibilidad al déficit hídrico en ciertos períodos clave, como la primavera, en las fases de floración, cuajado, crecimiento del fruto y crecimiento vegetativo del árbol, las cuales son muy exigentes a nivel hídrico y nutricional. Por el contrario, durante el verano es el momento más apto para realizar una estrategia de riego deficitario. En esta fase se da el llenado del grano de la almendra y el endurecimiento de la cáscara. Ambos procesos requieren la disponibilidad de asimilados pero son procesos mucho menos sensibles al déficit hídrico (Girona, 2016). Esto no quiere decir que el almendro no necesite agua en ese momento, simplemente que el aporte hídrico en esta fase puede ser menor.

Finalmente, otro momento clave para las necesidades hídricas, es en postcosecha. En este momento si el cultivo sufre un estrés hídrico puede tener consecuencias negativas, tanto sobre la densidad floral del año siguiente como sobre la fertilidad floral, y por lo tanto sobre la fructificación (Goldhamer y Viveros, 2000).

 

Razones para mantener el riego durante postcosecha

  • Las yemas florales del siguiente año, se empiezan a diferenciar en torno a las fechas de recolección. Periodo que dura aproximadamente dos meses y que posteriormente entran en parada vegetativa.

 

  • Durante el proceso de llenado del fruto, la mayor parte de alimentos son consumidos por este, con lo que el crecimiento vegetativo es menor, de forma que las reservas acumuladas se reducen. Estas son imprescindibles para asegurar una buena floración y fructificación el año siguiente, ya que ambos procesos se llevan a cabo en ausencia de hojas. Si el cultivo no presenta reservas procedentes del ciclo anterior no podrá finalizar con éxito dichos procesos. Si se realiza un riego correcto durante la postcosecha, el cultivo podrá almacenar una parte de los nutrientes como reservas y otras serán utilizadas para desarrollar el sistema radicular que se produce al final del ciclo.
  • Por otro lado, la reducción o eliminación del riego en otoño puede propiciar la salinización del bulbo, impidiendo el desarrollo de nuevas raíces, limitando al comienzo del próximo ciclo la absorción del agua y los fertilizantes y perturbando la floración, la fructificación y la calidad del fruto.

No obstante, hay que tener extremo cuidado en las aplicaciones hídricas en postcosecha, pues un exceso de agua en el periodo previo al receso invernal puede ocasionar un rebrote vegetativo provocando una señal equívoca a la planta para no iniciar el proceso de senescencia.

La programación del riego en el momento de la postcosecha tiene que basarse en las necesidades hídricas calculadas en función del balance hídrico (evapotranspiración y pluviometría). Estas, sin duda, son menores que las precedidas durante el verano, con lo cual el agua a aplicar en este momento será mucho menor, pero no menos importante.

Como conclusión, recalcar que el manejo del riego es muy importante durante primavera y verano, pero en postcosecha tiene que ser también una práctica habitual dentro del proceso productivo, ya que es en este momento cuando se diferencia en gran medida, la cantidad y la calidad del fruto del siguiente año.

 

 

para saber MÁS

Egea, J. y Dicenta, F. 2017. Consideraciones sobre el riego de apoyo en almendro. Fruticultura, 55: 22-31.

Girona, J. 2006. La respuesta del cultivo del almendro al riego. Vida Rural, 234: 16-18.

Girona, J. 2016. Estrategias de riego en almendro bajo diferentes escenarios de disponibilidades de agua en el Valle del Ebro. Especial almendro Fruticultura, 49: 118-127.

Goldhamer D. y Viveros M. 2000. Effects of preharvest irrigation cutoff durations and postharvest wàter deprivation on almond tree performance. Irrigation Science, 19.

 

 

M. Maldonado y X. Miarnau

IRTA-Programa de Fruticultura.

Parc de Gardeny – Edifici Fruitcentre. 25003 Lleida.