Frutos secos Exportación. Crisolar se fija en el mercado Chino

Crisolar mira a Asia. La empresa del sector de los frutos secos con oficinas centrales en Riudoms -que gestionó 12.200 toneladas de frutos secos y facturó 82 millones de euros en 2017- está convencida de que su futuro pasa por la internacionalización y la exportación. De momento, ya opera en 37 países: Unión Europea, Estados Unidos, Canadá, Oriente Próximo, Norte
de África.

Su próximo objetivo es poder llegar al mercado asiático, aunque será una tarea difícil, ya que según explica su gerente, Miquel Borràs, un buen mercado sería el chino, pero según la legislación de ese país, no pueden entrar frutos secos de España.

La pasteurización de los frutos secos se ha convertido en un elemento fundamental para poder comercializar en Estados Unidos y otros países, por lo que también se dispone de un sistema de envasado al vacío que garantiza la conservación del producto hasta 18 meses.

Desde Riudoms, Miquel Borràs ejerce de gerente y representante de las organizaciones de productores de frutos secos Crisol de Frutos Secos y Arboreto. Ambas empresas fueron creadas a finales de los años 80 tras la grave crisis que sufrió el sector y de la mano de la CEE con el objetivo de gestionar la modernización de los cultivos. En el año 2000, las dos empresas unen esfuerzos y empiezan a caminar juntas para seguir generando interés por el fruto seco.

En la actualidad, Crisolar tiene 22 centros (almacenes propios y puntos de gestión) repartidos en Catalunya, Andalucía, Aragón, Castilla La Mancha, València, Mallorca, Extremadura y Murcia. Además, de las 619.000 hectáreas de almendro que existen en España, 480.000 son productivas y Crisolar gestiona más del 25% de esta superficie. Y, de estas cifras, existen un total de 120.000 hectáreas de almendros ecológicos, de los que 90.000 hectáreas son productivas, de las que el grupo gestiona alrededor de 32.000 hectáreas. La cantidad de hectáreas
que se gestionan ha permitido ampliar la plantilla durante los últimos seis años, que ha pasado de los 45 trabajadores a 130.

Más de 120.000 hectáreas

Crisolar se ha consolidado en el sector y se ha convertido en uno de los referentes de los frutos secos que abraza el litoral mediterráneo español. La empresa cuenta con más de 120.000 hectáreas de cultivo dedicadas al fruto seco: almendras, avellanas, nueces, pistachos y algarrobas, y tiene cerca de 24.000 agricultores asociados.

Borràs, que cuenta con más de 40 años de experiencia en el sector, señala que «Crisolar es el RACE o el RACC del agricultor», ya que se le ofrece un servicio integral interviniendo en toda la cadena de valor: desde el cultivo a la industrialización y también en la comercialización.

Las almendras son el producto estrella de Crisolar, aunque también se centra en las avellanas, las nueces, los pistachos y las algarrobas

El grupo ofrece asesoramiento a cerca de 32.000 agricultores (asociados y no asociados) con el objetivo de mejorar la calidad y la cantidad de los productos: gestión de enfermedades y plagas, servicios de seguros agrícolas, gestión de ayudas… También se ofrece formación para que los agricultores conozcan las nuevas técnicas de laboreo, poda de árboles, aplicación de productos fitosanitarios, sistemas de riego, cultivo ecológico, etc. Y se ofrecen plantones de árboles, productos fitosanitarios y servicios de ingeniería técnica para proyectos de plantación.

Bebidas de frutos secos

Así, el futuro de las plantaciones está asegurado. Crisolar también tiene viveros a disposición de sus socios, en los que ofrece siete distintas variedades de almendros: Lauranne, Guara, Vairo, Constantí, Soleta, Belona y Marinada. Los almendros en producción intensiva pierden vigorosidad y producción a partir de los 20 años y si tienes como objetivo ser productor activo, se debe renovar el arbolado para asegurar un buen volumen de almendras.

Crisolar dispone de rompedoras y almacenes de recepción en los que se selecciona, clasifica y se limpia el producto para dejarlo listo para su venta, y donde se almacena y conserva la cosecha para acabar vendiendo el producto al industrial, que es quién hace la última manipulación del producto.

Un ejemplo de toda esa integración es la que se lleva a cabo con Nectina, empresa establecida en Riudoms que elabora bebidas y cremas de frutos secos km 0. Borràs expresa que «si conocemos las necesidades del cliente podemos asesorarles en qué variedad de almendra es la mejor para su elaborado. No emplearemos la misma almendra para elaborar un turrón o unos cereales, cada variedad tiene diversas aplicaciones».

Crisolar se ha establecido en Riudoms, municipio con cultivo de avellana, donde la empresa tiene no sólo sus oficinas centrales, sino también una máquina para el descascarado de avellanas y un molino de aceite con el que se produce aceite que se distribuye en agrotiendas y restaurantes. La empresa tiene 2.759 socios de las comarcas del Baix Camp, el Alt Camp y el Priorat, así como algunos municipios del Baix Ebre y el Montsià.

La I+D es un factor relevante para Crisolar. Aunque la maquinaria que se utiliza no se fabrica en las instalaciones, Borràs explica que existen convenios con empresas multinacionales para desarrollar y testar nuevos prototipos que cumplan con los estándares de calidad solicitados por los clientes.

El grupo cuenta con la certificación IFS (International Food Standards) unas normas de seguridad alimentaria de carácter internacional, acogida a criterios de acreditación basados en la norma EN45011 de certificación de producto, enfocadas en alimentación, productos y servicios. Uno de los objetivos es evitar las alergias por contaminación ya que entre otras medidas, se elimina la mano de obra en el proceso de selección.

 

Fuente: Diari de Tarragona, 21/Oct/2018