Estado fitosanitario del cultivo de almendro

El invierno está a punto de finalizar, el arbolado ha salido de la parada vegetativa, pero el anormal aumento de las temperaturas ha provocado una explosión en la fenología, con un adelanto con respecto a la pasada campaña de más de 10 días, haciendo que entre bruscamente en floración, observándose incluso frutos cuajados.

Las precipitaciones han sido muy escasas, por lo que puede existir la posibilidad de que en las parcelas de secano, muchas yemas florales no terminadas, pudieran desembocar en un incremento de flor abortiva o duplicidad de frutos. En las zonas de riego o que hayan recibido más lluvias esta vecería no se observará tan acentuada.

El estado fenológico dominante se encuentra en «Antesis» o proceso de flor abierta, pasando por «C» (Aparece el cáliz), «D» (Aparece la corola), «E» (Inicio de floración) y «F» (Floración) en la mayoría de las variedades. El más tardío es «B» (Botón floral hinchado) en las variedades extra tardías como son penta, Lausanne, marinada, vayro, etc, y como más avanzado «G» (Caída de pétalos) y «H» (Fruto cuajado) en las tempranas como comunas (Largueta o marcona) y desmayo, sobre todos en las localizadas en las cotas más bajas.

Aunque actualmente un número considerable de las nuevas variedades de almendro son auto-fértiles, no debemos de olvidar la labor que realizan los insectos que se alimentan de los néctares de las flores de nuestros cultivos (abejas, abejorros, dípteros, polillas, etc.), ya que indirectamente realizan una función muy importante al llevar el polen de unas flores a otras, mediante la impregnación de esta sustancia en su cuerpo.

Conviene saber, que una polinización cruzada mejora la calidad y producción de nuestro cultivo, por ello, debemos de respectar estas poblaciones de insectos y favorecer su hábitat, siempre realizando los controles fitosanitarios en el momento necesario y siguiendo las pautas de los asesores fitosanitarios y empleando formulados químicos inocuos para este tipo de insectos.

El almendro es un frutal que, en condiciones normales, no sufre disminución de calibre por una gran producción de almendras; interesa por tanto que sean fecundadas la mayor cantidad posible de flores. Ya de por sí, la época de floración invernal no es la más favorable para la actividad de las abejas, ni tampoco están ellas en el momento de más alta población. La disminución del número de abejas disponibles, es un hándicap más que encuentra este cultivo. Hay varias causas de la disminución de la población apícola, una de ellas son los parásitos (ácaros y enfermedades) que las afectan y otra causa es la mortandad causada por el mal uso de productos fitosanitarios. Contra esta última sí que podemos y debemos actuar, recomendando el uso racional de los mismos y siendo especialmente escrupulosos con los fitosanitarios que no se puedan usar en el período de pecoreo.

Desde el punto de vista fitosanitario, también están experimentando una explosión en estos días, hasta el punto de que ya se observa la primera generación de orugueta del almendro (Aglaope infausta), escarabajo de las hojas (Labidostomis lusitánica) pulgón (Myzus persicae y otros) y enfermedades fúngicas aéreas como Lepra o abolladura (Taphrina deformans), Cribado (Coryneum beijerinckii / Stigmia carpophila) o Moniliosis (Monilia spp.) por lo que sería conveniente estar atentos a su seguimiento, ya que contamos con unas condiciones ambientales propicias para su desarrollo gracias a la condensación de agua sobre la superficie vegetativa y a la previsión de lluvias para la próxima semana.

 

Fuente: juntadeandalucia.es