COP 25 MADRID: CONSIDERACIONES AEOFRUSE

A lo largo de esta semana ha tenido lugar la celebración en Madrid de la Cumbre sobre el Cambio Climático, las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero que producen el calentamiento global del planeta.

Las principales fuentes de emisión de estos gases son la producción de energía, las industrias, agricultura, gestión de residuos, etc.

La agricultura contribuye a este calentamiento global con una emisión del 14% de gases. Las principales emisiones vienen de los fertilizantes nitrogenados, quema de biomasa, descomposición de materia orgánica en los campos de arroz y otros.

El almendro en España es uno de los cultivos que menos gases de efecto invernadero aporta a la agricultura. Alrededor del 85% del almendro cultivado en España son plantaciones de secano extensivas, situadas en su gran mayoría en el mediterráneo y centro España. Zonas muy vulnerables al cambio climático, con escasez de agua y en gran parte de esa superficie con cultivo ecológico. De hecho España es el mayor productor del mundo de almendra ecológica, con una superficie del 25% de la superficie nacional.

Este modelo de agricultura contribuye de tres maneras a mejorar las emisiones y sostenibilidad del medio.

1º Poca emisión de gases de efecto invernadero.

Debido al manejo tradicional del cultivo, se realizan pocas aplicaciones de insecticidas y herbicidas o ninguna, se laborea a poca profundidad y pocas veces por la pluviometría baja de la zona, la poda se suele realizar cada 2 años. Las labores tales como la poda y recogida del fruto están poco mecanizadas. El aporte de nutrientes en su mayoría es a partir de materia orgánica y no de abonos químicos ricos en nitrógeno y, como todas las plantas fijan CO2 mediante la fotosíntesis.

La mayor emisión de gases en estas plantaciones ocurre en el laboreo y quema de restos de poda. El Triturado de la poda y el desbroce de la hierba aportada al suelo, disminuiría esta emisión de gases y mejoraría la estructura del suelo.

2º Mantenimiento y mejora de los hábitats donde se cultivan.

Estas plantaciones contribuyen a la diversidad de la variedad y del propio ecosistema de la zona. De hecho se siguen cultivando ciento de variedades distintas, algunas de ellas muy antiguas, lo que mejora la diversidad genética de la especie, contribuyen a la menor erosión en las zonas de pendiente, plantados en terrazas, sujetan con su raíces la tierra, mejor retención de agua, los aportes de materia orgánica mejora la estructura del suelo, retención de agua y creación de vida microbiana.

Los márgenes de las fincas suelen estar separadas por caballones, ribazos, con vegetación autóctona que contribuyen a ser reservorios de fauna.

3º Contribución al mantenimiento económico y social.

La mayoría de las plantaciones están en pequeños y medianos núcleos urbanos, contribuyendo a la sostenibilidad económica y paisajística de estos pueblos, consiguiendo que sea menor su despoblación.

En contraposición a este sistema de cultivo del almendro está el realizado por otros países, donde utilizan un gran gasto energético a causa de la mecanización, aporte de abonos químicos con gran cantidad de nitrógeno, aplicaciones desmedidas de productos fitosanitarios y herbicidas, bastantes de ellos prohibidos en la Unión Europea.

Hemos de recordar que la almendra española muy recientemente ha obtenido la certificación de huella de carbono, verificada por AENOR:

https://www.aenor.com/Producto_DAP_pdf/GlobalEPD%20009-001.pdf