IRTA, píldoras de conocimiento. Mancha Ocre. (II)

Influencia de la climatología en la sintomatología de la mancha ocre del almendro

INTRODUCCIÓN

En los últimos años, la mancha ocre del almendro Polystigma amygdalinum, ha aumentado su incidencia en España, principalmente debido a la expansión del cultivo a zonas del interior peninsular, donde las condiciones climáticas son más adecuadas para el desarrollo de la enfermedad (Figura 1). Además, los modelos productivos más intensivos, introducidos en España en los últimos años, han creado condiciones especialmente favorables para el desarrollo de ésta y otras enfermedades fúngicas.

La severidad de la enfermedad está muy relacionada con la climatología sobre todo con la presencia de lluvias copiosas en primavera y el posterior acontecimiento de temperaturas suaves en verano. El período potencial para la producción y liberación de las esporas infectivas de Polystigma amygdalinum en España es de febrero a julio, pero el período de mayor infección de la enfermedad se produce entre abril y mayo.

Es muy interesante conocer la posible relación entre la expresión de los síntomas de la enfermedad y determinados parámetros meteorológicos, como los asociados a la temperatura y a las lluvias. Estos datos en un futuro pueden ser la base de un modelo predictivo para la enfermedad. Este modelo podría indicar o predecir, en qué momento se debería proteger la plantación para evitar la infección de las hojas, reduciendo de esta manera los tratamientos fúngicos a los estrictamente necesarios. Todo ello conllevaría a una reducción importante de las aplicaciones fúngicas preventivas, de forma que se traduciría en un ahorro económico importante para el agricultor y también aportaría una mayor sostenibilidad del cultivo en el medio.

Figura 1. Ramas de un almendro con hojas afectadas por mancha ocre.

INFLUENCIA DE LA CLIMATOLOGÍA EN LA SINTOMATOLOGIA DE MANCHA OCRE

Para conocer la influencia de la climatología en la mancha ocre se estudió la progresión estacional de la enfermedad y la influencia de la meteorología en esta progresión.

Evaluación de la progresión estacional de la enfermedad

Se evaluó la susceptibilidad a mancha ocre para cuatro variedades que presentan diferentes niveles de severidad a la enfermedad. Las variedades fueron ‘Vairo’, ‘Lauranne’, ‘Guara’ y ‘Tarraco’ (de menor a mayor susceptibilidad). Las evaluaciones de incidencia para las 4 variedades se realizaron cada 15 días desde abril hasta septiembre, entre los años 2015 y 2017. La incidencia de la enfermedad se midió como el porcentaje de hojas que mostraban síntomas de mancha ocre independientemente de su tamaño. Estas valoraciones se realizaron en 300 hojas por variedad y repetición.

Influencia de la meteorología en la progresión de la enfermedad

Para estudiar la influencia de la meteorología en la expresión y progresión de la enfermedad, se recopilaron los datos de temperatura diaria (máxima, mínima y media), la humedad relativa y las precipitaciones acumuladas durante el período de estudio. Estos valores se obtuvieron de una estación meteorológica automática ubicada en Castelldans (Lleida), perteneciente al Servicio Meteorológico catalán, situada a pocos kilómetros de la parcela de ensayo.

RESULTADOS

Progresión estacional de la enfermedad

La expresión de los síntomas en las cuatro variedades, con diferentes niveles de susceptibilidad a la mancha ocre (‘Vairo’, ‘Lauranne’, ‘Guara’ y ‘Tarraco’) siguió un patrón similar entre ellas. La aparición de los primeros síntomas varió según el año. Las primeras manchas anaranjadas aparecieron en mayo en el año 2017 y la segunda semana de junio en 2015 y 2016 (Figuras 1 y 2). Los porcentajes de hojas afectadas para todas las variedades aumentaron a finales de mayo y durante el mes de junio. Además, el aumento del número de hojas afectadas fue más rápido en la variedad susceptible ‘Tarraco’ que en la variedad tolerante ‘Vairo’. Este hecho indica que en las variedades susceptibles a la enfermedad se desarrolla más rápido (periodos de tiempo más cortos) que en las variedades tolerantes.

Figura 2. Evolución de la progresión estacional de la incidencia de la enfermedad (porcentaje de hojas con síntomas) (+ error estándar) de mayo a septiembre, en 4 variedades de almendro, durante el 2015 a 2017.

Durante los meses de julio y agosto la enfermedad se mantuvo relativamente estable. Finalmente, en septiembre se registró una disminución de la incidencia, debido posiblemente a la caída prematura de las hojas más afectadas.

La incidencia de la mancha ocre en las cuatro variedades coincidió con la clasificación general de la susceptibilidad varietal a mancha ocre realizada por el IRTA para una serie de años comprendidos entre el 2011 y el 2018. De forma que ‘Vairo’ presentó los valores de incidencia más bajos, seguida de ‘Lauranne’, ‘Guara’ y ‘Tarraco’.

Figura 3. Progresión de los síntomas de la enfermedad entre los meses de abril a julio.

Influencia de la meteorología en la progresión de la enfermedad

Se detectaron niveles más altos de incidencia a P. amygdalinum cuando la precipitación acumulada en abril fue superior a 60 mm (Figura 4), o cuando entre abril y mayo la precipitación fue superior a 100 mm (Figura 4). Por tanto, existe una correlación positiva entre la incidencia a la enfermedad y la precipitación acumulada. Esta correlación nos lleva a pensar que la lluvia parece esencial para la liberación y la dispersión de las esporas del patógeno. En consecuencia, años con primaveras húmedas, la incidencia de la enfermedad será más elevada y se complicará su control.

Las correlaciones entre las temperaturas y la incidencia de la enfermedad no fueron tan consistentes como fue en el caso de la lluvia acumulada. Pero, se observó que temperaturas suaves de primavera y verano (por debajo de 18ºC en mayo y de los 21ºC en el período de mayo a julio, se correspondieron con una mayor incidencia de la enfermedad. Por el contrario, temperaturas más altas registradas en los mismos periodos dieron como resultado una menor incidencia a la mancha ocre (Figuras 4).

Todo ello nos lleva a confirmar que las condiciones ambientales durante la campaña (de abril a julio) tienen un papel muy importante en las infecciones de P. amygdalinum y en el desarrollo de la enfermedad. Por ello, los futuros modelos predictivos de riesgo epidemiológico, que están en estudio actualmente, deberían incorporar algunos factores ambientales, sobre todo la precipitación acumulada en primavera.

Figura 4. Regresiones lineales entre la incidencia media anual de la mancha ocre y: A) la precipitación acumulada en abril, B) la precipitación del período abril-mayo, C) la temperatura media de mayo, y D) la temperatura media entre mayo y julio. Cada punto representa la incidencia media de la enfermedad en las variedades estudiadas para cada anualidad.

CONCLUSIÓN

El control de la enfermedad se deberá de realizar de forma integrada, combinar ciertas prácticas culturales, para reducir el inoculo primario del patógeno con los tratamientos fitosanitarios más efectivos. Las aplicaciones de fungicidas se deberán realizar teniendo en cuenta los periodos de máxima dispersión de las esporas, originados por las lluvias de primavera que son lo que indicarán cuando se producirá el máximo riesgo de infección.

 

Extracto del artículo:

Miarnau, X., Zazurca, L., Torguet, L., Zúñiga, E., Batlle, I., Alegre, S., Luque, J. (2021). Cultivar susceptibility and environmental parameters affecting symptom expression of red leaf blotch of almond in Spain. Plant Disease, 105: 940-947. DOI: https://doi.org/10.1094/PDIS-04-20-0869-RE

 

Laura Torguet y Xavier Miarnau

IRTA-Programa de Fruticultura. Parc de Gardeny-Edifici Fruitcentre. 25003 Lleida.